3 sencillos trucos para ahorrar dinero y llegar a fin de mes

3 sencillos trucos para ahorrar dinero y llegar a fin de mesEn ocasiones no basta con trabajar y que el negocio vaya bien. Ahorrar dinero y llegar a fin de mes es una quimera. Por mucho que factures, por mucho que te muevas, por muchos proyectos que consigas… a fin de mes, la cuenta bancaria tirita y los números rojos se mofan de tu cansancio. 

Y es que en este país la educación financiera es prima hermana de la dignidad política, que ni están, ni se las espera vamos.

Es un mal común adaptar los gastos a los ingresos, cuando debieran figurar en columnas diferentes y casi, si me apuras, invisibles entre ellas —sé que por esto podría caerme algún palo

Ahorrar es como correr. Da igual la distancia, siempre acabas sufriendo al máximo

Hace unos días corría una media maratón (21,097km) en la que nos regalaron una camiseta con un eslogan que decía: «corro la mitad, sufro lo mismo», en alusión a la obligada comparación con una maratón completa (42,195km). Si alguna vez te has enfundado unas zapatillas sabrás que esto es cierto. Tanto da que corras 10km, 20km, 30km o 100km. Siempre sufres igual. Tu nivel de esfuerzo se adapta a la situación.

Con los ingresos y los gastos ocurre algo similar. Tu nivel de gastos se adapta a tu nivel de ingresos. Si ganas 500€, te gastas 490€ —en el mejor de los casos—. Si ganas 1.000€, te gastas 990€. Si ganas 2.000€, te gastas 1.990€… y así sucesivamente. ¿Te suena no?

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3 trucos para ahorrar dinero y llegar a fin de mes

Ahorrar es siempre una quimera. Pero es posible. Si tienes ingresos, ahora da igual si son muchos o pocos, siempre puedes ahorrar. Te explicaré 3 sencillos trucos para ahorrar dinero y llegar a fin de mes

1) Cancela todas tus tarjetas de crédito.

Lo habrás escuchado cientos de veces, pero nunca has creído que fuera tan importante como dicen. Pues sí, es importante por varias razones, alguna quizá te sorprenda. 

Has centrado todos tus esfuerzos en reducir el diferencial de tu hipoteca. Finalmente conseguiste pasarlo de 0,75% al 0,50% —eso si compraste hace 5 o 6 años, ahora hablaríamos de diferenciales entre 2% y 4%—. En tu banco, te incluyeron una cláusula de vinculación —así la llaman, yo lo llamaría más bien impuesto revolucionario— mediante la cual se te bonificaría un 0,15% anual, por ejemplo, en el tipo de interés de tu hipoteca si contratabas una tarjeta de crédito. Y lo hiciste. No te preocupes, no eres más tonto que nadie. Yo también lo hice, pero ahora las he cancelado todas. 

Lo que no te explicaron de forma tan clara es que esa reducción, para una hipoteca de 100.000€, al 3,5%, durante 30 años, supone un ahorro de tan solo 108€ al año.

Lee esto con atención. Según este estudio del diario Expansión, una entidad bancaria cobra una media de intereses del 23% TAE, y unas cuotas anuales de mantenimiento de 15€, 30€ e incluso 70€. Cierto es que algunos bancos no cobraban comisión anual por tarjeta de crédito cuando se realizó el estudio, hace ahora un año. Pero también es cierto que en la actualidad dudo que queden muchos de aquellos.  

Por tanto, el ahorro no existe, pero sí el «engaño», y este resulta mucho más perjudicial. Me explico.

Resulta que el banco por darte este servicio, que por otra parte cobra también a los establecimientos donde realizas tus compras, y aplazar tus pagos, te cobra una cuota anual y un 23% TAE —de media, el que menos un 12% (Kutxa Bank) y el que más un 35% (Santander); según el estudio de Expansión.

Pero tu banco, muy recatadito él, no se atreve a decirte que te cobra un TAE (Tasa Anual Equivalente) del 23%, por eso, tal como indica el propio Banco de España, «en muchas ocasiones el tipo de interés de las tarjetas de crédito se expresa en términos mensuales y no anuales», como se suele hacer con el resto de productos. Es decir, te incitan a comparar churras con merinas, y nosotros, obedientes como somos, seguimos sus indicaciones y caemos en su trampa. 

Pero no se vayan todavía, aún hay más, diría el Super Ratón. El mayor engaño no es este, el mayor engaño es psicológico.

El gran problema que supone aplazar un gasto al consumo radica en que, emocionalmente, el gasto no se produce hasta que se hace efectivo el pago. Cuando compramos a crédito, nuestro cerebro no registra el gasto en el momento en que realmente se produce, lo aplaza hasta que se carga en cuenta, por regla general, un mes después. Y en ese momento, el gasto ya se ha multiplicado por ese 23% anual, o el que sea. Con un agravante importante, la decisión de compra se toma bajo una hipótesis irreal de tesorería. El resultado, un incremento notable del gasto.

Mi consejo, acércate hoy mismo a tu banco y cancela todas las tarjetas de crédito. Si necesitas dinero de plástico, solicita una tarjeta de débito. Solo pagarás una cuota de mantenimiento anual, las compras al consumo se cargarán en cuenta ipso facto, sin costes añadidos, y con su consecuente carga psicológica instantánea.

En definitiva, ahorrar dinero y llegar a fin de mes, resumido, viene a ser el mantra de la abuela: «compra solo aquello que puedas pagar».

2) Aprende a convivir con presión financiera.

Hazte amigo de los número rojos. Si nunca has sentido la presión de los números rojos, probablemente no necesites un banco. El sistema te ha obligado a trabajar con la banca, pero no estás haciendo negocio con ellos, lo están haciendo ellos contigo. Si nunca te han llamado a casa por un descubierto en cuenta… algo estás haciendo mal. 

Productivamente, en cuanto a la utilización de email en el trabajo, los beneficios de trabajar con un Inbox Zero están demostrados. Está claro que ver la bandeja de entrada vacía te otorga una gran sensación de trabajo hecho, deber cumplido, tarea realizada. Tener la cuenta corriente a cero a fin de mes tiene un efecto similar. Saber que vas justo de dinero te obliga a poner el foco en el ahorro y el gasto

Sé lo que estás pensando. Pero… ¿si lo que intentamos es ahorrar, cómo es que ahora me dices que debo llegar a fin de mes con la cuenta corriente a cero? Pues sí. Eso estoy diciendo. Debes ahorrar, pero no debes dejar ni un solo euro en tu cuenta a fin de mes. La presión financiera estimulará tu creatividad y tu capacidad para generar ingresos y/o reducir gastos superfluos.

Y ahora viene lo mejor…

3) Págate a ti primero.

Tras una apariencia simple, banal, e incluso vulgar, se esconde uno de los hábitos con mayor potencial de cambio personal que he conocido. Leí alguna teoría sobre ello hace bastante tiempo, pero en épocas de bonanza estas cosas solo producen curiosidad. Empiezan a cobrar importancia con la necesidad. Lo practico, y te puedo asegurar que funciona.

Robert Kiyosaki nos habló de esto hace años, y otros autores y expertos en finanzas han defendido y esta técnica. Pagarte a ti primero conlleva que, en el mismo momento que obtengas tus ingresos, retires una parte, un 10% por ejemplo, y lo destines a una cuenta de activos, una cuenta cerrada a cal y canto que ha de trabajar para ti. 

Si hasta ahora has podido vivir con 1.500€, seguro que puedes vivir con 1.350€. Retira el 10% de tus ingresos, por ejemplo, antes de siquiera poder verlos. Da una orden permanente a tu banco ¡¡ya!!

Con esto conseguimos dar cobertura positiva a varios aspectos financieros. El primero, ajustarás tu nivel de gastos al dinero disponible, es decir, por seguir el ejemplo, a 1.350€. Si a final de mes te sobran euros en cuenta, ajusta el porcentaje inicial para cumplir con el apartado nº 2. El dinero disponible, tu nueva cuota mental, y real, de gasto, ya incluye el ahorro de dinero, tu salvación, la salvaguarda de tu jubilación. ¿Hay algo más importante?

El segundo aspecto beneficiado tiene que ver con el flujo del dinero. Tus nuevos ahorros, ese 10% inicial, debes ponerlo a trabajar para ti. Utiliza las herramientas que mejor se adapten a tu situación y personalidad. Inicialmente puedes buscar un depósito a plazo fijo, un fondo de inversión, unas acciones… por muy poco dinero que tengas no debes subestimar el poder del interés compuesto

Por último, el poder mental que experimentarás al ver tus pequeños ahorros crecer, y sentir que, ahora sí, tienes el control sobre tu dinero y tu trabajo; ese poder motivacional es inmenso y contribuirá a alimentar un sistema que, por pura lógica, experimentará un crecimiento exponencial. 

Por otra parte, si con este sistema, llegas justo a fin de mes y recibes la llamada de tu banco para comunicarte la fatídica noticia de que has incurrido en un descubierto, no se te ocurra por nada del mundo echar mano a tus ahorros. Ahora ya sabes que has tomado el control, estás haciendo negocio con tu banco, y sabes que este mes tendrás que ajustar nuevamente tus gastos a los 1.350€ disponibles. Esto es la presión financiera de la que te hablaba, que empieza a dar sus frutos. La presión ya es tu amiga, estás en el buen camino, estás priorizando tu vida por encima de los beneficios de otros.

Ni que decir tiene que este nuevo sueldo debe ponerse a trabajar para ti. No es un ahorro para el consumo, esto no habría servido de nada si así fuera. No debes comprarte un televisor, o darte cualquier capricho con esto. Debe formar parte de tu cuenta de activos, debe producir. Los gastos al consumo saldrán del disponible, de los 1.350€, si es que llegan. Con esto, solo activos, es decir, cosas que produzcan más ingresos.

Aquí va otro consejo. Llama ahora mismo a tu banco y, además de cancelar tus tarjetas de crédito, programa una transferencia periódica del 1 al 5 de cada mes a otra cuenta que no mires a menudo. Empieza por ahí, si quieres por un 5% y ya irás subiendo cuando te sientas cómodo. Tienes dos o tres meses para pensar en cómo multiplicar ese dinero. Si no se te ocurre nada, realiza aportes automáticos en algún producto garantizado de tipo de interés fijo mientras se ilumina la bombilla. 

Para finalizar, repito, no toques tus ahorros. Están trabajando para ti. Deja que esa presión financiera construya a tu alrededor nuevos hábitos, nuevas ideas de inversión, nuevas y sanas actitudes financieras.

Hazte esta pregunta, ¿financieramente, hay algo más importante que invertir en mi?

Imagen bajo licencia CC de JMR_Photography en Flickr

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8 Responses to 3 sencillos trucos para ahorrar dinero y llegar a fin de mes

  1. José Luis 26/03/2014 at 11:50 #

    Totalmente de acuerdo con este artículo. En casa somos familia numerosa y antes de nacer nuestras hijas, nos hicimos este planteamiento. Hoy día nos preguntan ¿cómo lo hacen para llegar a fin de mes?, la respuesta es clara, nosotros vivimos en estado de crisis, desde antes que se supiera de su existencia, osea, que llevamos 21 años gestionando nuestras finanzas como sí estuviéramos en crisis, y además de los puntos que tu describes nosotros, si necesitamos un préstamo, nos lo autoprestamos con intereses.

    • Orlando Cotado 26/03/2014 at 12:41 #

      Muy interesante José Luis: “Si necesitamos un préstamo, nos lo autoprestamos con intereses”. Tomo nota. Y ya por curiosidad, ¿qué tipo de interés aplicáis?

  2. Sonia Rojas 03/07/2016 at 14:12 #

    Esta perfecto para esta epoca de crisis.gracias mantenermos informados.saludos

  3. Lara 13/12/2016 at 17:11 #

    Llevo 7 años sin tarjeta, una chica de un banco on line me dijo como lo hacía si necesitaba dinero, si se lo pedía a mi familia, le contesté, sencillo, vivo de acuerdo a mis posibilidades, me ajusto a lo que gano

    • Orlando Cotado 19/12/2016 at 11:36 #

      Inteligente decisión. Ya no solo es que te ajustes a lo que ganas, lo cual es de un sentido común acojonante, sino que hay muchas otras formas de pagar y/o conseguir dinero sin tener que financiarse. Yo tengo tarjeta de débito, pero no de crédito. Diría que hay gente que ni siquiera conoce la diferencia.

      Un saludo y gracias por pasarte Lara.

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  1. Bitacoras.com - 25/03/2014

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: En ocasiones no basta con trabajar y que el negocio vaya bien. Ahorrar dinero y llegar a fin de mes es una quimera. Por mucho que factures, por mucho que te muevas, por muchos proyectos que consigas… a fin de mes, la cuenta…

  2. IKEA y el método FÄRGRIK. El caso de la taza defectuosa - 22/04/2014

    […] Este juego es muy conocido, quizá recuerde a las operadoras telefónicas con los móviles, o a la banca con las tarjetas de crédito. Hoy en día, si te quedas sin móvil y pierdes la tarjeta del banco, te empiezan a salir sarpullidos en los brazos, te sube la fiebre y acabas en la cola de urgencias suplicando un médico porque te encuentras al borde de la muerte. Sin embargo, no hace falta mirar muy atrás para ver que, hace tan solo 15 años, un equipo de 100 o 200 personas construían carreteras y megaestructuras sin la ayuda de un solo móvil. O que, todavía hoy, hay gente que puede vivir sin tarjetas de crédito fuera del psiquiátrico. […]

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